No code y low code: cuando TODO es posible sin (saber) código

Hace unos años (unos cuantos), si alguien quería tener presencia online tenía que pasar por el aro y contratar tanto a un diseñador que le creara una web bonita como a un programador que la dejara 100% funcional.

De pronto llegaron los CMSs, una solución que permitía tener una web a cualquiera dispuesto a aprender tres aspectos básicos: que si hosting, dominio, cPanel y un etcétera no especialmente largo.

De todos ellos, WordPress pronto se convirtió en el más utilizado por la gran mayoría. Muchos hablan de la seguridad, que también. Pero la clave, visto lo visto con el paso del tiempo, fue sin duda la facilidad de uso y el aspecto visual.

El famoso WYSIWYG —What You See Is What You Get— en el que obtienes como resultado lo mismo que ves.

La sencillez a la hora de tener una web bonita y funcional se convirtió en un pastel muy apetecible para cualquiera incapaz de nombrar un solo lenguaje de programación.

Y por ahí queremos empezar este post sobre los ecosistemas no code y low code, centrándonos más en el primero: limpieza total. Código 0, cuando no hace falta escribir ni una sola línea.

¿PHP? ¿HTML5? ¿Estilos CSS? Con el no code, no, no y no.



· Qué es el no code y por qué está tan de moda

El no code en sí es una forma de hacer las cosas. No es una herramienta, ni un programa. Es más bien un movimiento.

Y aquí es donde te remitimos al título del post, donde si te has fijado hemos incluido un «saber» entre paréntesis: «No code y low code: cuando TODO es posible sin (saber) código».

Porque esa es precisamente la clave: hacer las cosas a lo no code implica no escribir código, pero realmente sí que lo utilizamos… sin darnos cuenta.

Volvamos a WordPress. ¿Has intentado montar una landing alguna vez? ¿Has utilizado Elementor, el constructor visual?

Es un ejemplo clarísimo de a qué nos estamos refiriendo: con Elementor tú arrastras cosas del sidebar y las dejas en la landing. Vas maquetando de forma visual, arrastrando y soltando.

Ahora esto, ahora esto otro. Aquí un título y aquí una caja. Aquí una foto, y ahora una lista.

Seleccionas el simbolito, lo mueves con el ratón y lo sueltas, y magic happens: si le das a previsualizar, se te abre una pestaña con tu landing limpia, aparentemente perfecta y funcional.

En esencia, el no code consiste en eso: en desarrollar soluciones a medida con herramientas que nos permitan utilizarlas sin tener conocimientos de programación. Y con soluciones nos referimos no solo a webs, sino a cualquier cosa: se puede crear una APP desde cero que te ayude a facturar, otra aplicación que te ayude a captar leads, una solución para generar un CRM y nutrirlo de forma automática, etc.

Todo es posible.

¿Quieres empezar una campaña de captación? Hay solución no code: solo hay que buscar las herramientas no code que te permitan montar formularios y conectarlos con una base de datos, y todo ello sin picar código.

Esa es la dinámica de trabajo no code: buscar y seleccionar qué herramientas te pueden ayudar, aprenderlas y ejecutarlas hasta dar con la solución.

Código no, pero trabajar de esta forma sí que implica aprender a usar las herramientas no code, que a su vez tienen una curva de aprendizaje más corta o más larga.

Esa es la mayor inversión que vas a tener que hacer.

Low code vs no code

¿En qué se diferencia el no code del low code?

La respuesta corta: trabajar en entornos low code sí que implica tener ciertos conocimientos de programación. No hay que ser un especialista, pero sí que hay que saber. En los no code no hace falta.

La respuesta larga: las soluciones no code están pensadas para que las emplee cualquier persona con ciertos conocimientos técnicos (ojo, técnicos, que no de programación). No hace falta que conozca absolutamente nada de los lenguajes que se emplean para llegar a las soluciones que se ven por pantalla.

Las low code, a priori, sí están pensadas para programadores, para que desarrollen su trabajo mucho más deprisa, de forma eficiente.

Como decíamos, esta manera de trabajar es muy visual, pero realmente el código nunca se elimina, sino que se procesa a partir de órdenes dadas por el usuario en un procedimiento más o menos visual.

Y en ese más o menos entra la diferencia de low code con no code: una solución no code no requiere ese conocimiento de programación, pero una low code sí, por lo que diremos que las low code están pensadas para programadores y desarrolladores, eliminando el hecho de que tengan que escribir repetitivas líneas de código para dar con la solución buscada.

Por qué decantarte por el mundo no code

Partimos de un beneficio principal: con el movimiento no code te puedes crear tus propias soluciones sin conocer siquiera el nombre de ningún lenguaje de programación. Y te repetimos: no tiene por qué ser necesariamente programar una APP.

Te puedes montar soluciones desde cero de lo que quieras, sea lo que sea que necesites.

Y esto… ¿En qué deriva?

#1 Desarrollas mucho en poco tiempo

Por si no lo sabías, te lo contamos nosotros: detrás de toda aplicación, web o solución más o menos conocida, generalmente hay miles y miles y miles de líneas de código.

Repeticiones, llamadas, fragmentos y un largo etcétera que hacen que la figura del desarrollador web sea una de las más buscadas —y mejor pagadas— de los últimos años.

Programar suele ser un proceso muy tedioso por mucho que domines el lenguaje de programación. Además de escribir código de una forma más o menos lógica tienes que depurarlo, corregir si procede y volver a probar, para que el producto final sea limpio y funcional.

Con el no code, lo que antes eran 120 líneas de código y algunas horas de trabajo ahora puede convertirse en arrastrar cuatro elementos con el ratón y conectar una cuenta de Drive con el usuario y una contraseña.

La diferencia es abismal y el abanico de posibilidades que se abre, enorme. Si poco a poco aprendes a utilizar las aplicaciones no code podrás combinarlas cada vez más para dar con soluciones más complejas, lo que nos lleva al siguiente punto.

#2 Te empodera

En el sentido de que funcionas de forma autónoma e independiente, sin tener que depender de nadie para dar con tu solución. Tu solución: la tuya.

Porque de eso va esto del no code: de que cada uno lo emplee para lo que necesite.

¿Crear un CRM? ¿Colgar un curso en vídeo? ¿Tener un blog? ¿Generar facturas de manera automática? Lo que sea que las aplicaciones no code permitan, que ya te adelantamos que son muuuuuuchas cosas.

Esa independencia y capacidad de producir soluciones que cubran necesidades te empoderan como profesional, bien sea de forma autónoma porque eres freelance o como trabajador de alguna empresa proveyendo soluciones de forma rápida, eficiente y efectiva.

#3 Si la hay, la inversión es mínima

¿Las aplicaciones no code son gratuitas?

En su grandísima mayoría incluyen una versión gratuita muuuuy capaz, por lo que la respuesta es que sí.

Si quieres utilizar alguna de forma avanzada porque tu necesidad así lo requiere es posible que tengas que adquirir el plan de pago de la aplicación, cuyo coste ya te adelantamos que es más que asequible.

Por lo tanto, quédate con la idea: la inversión que vas a tener que hacer para empezar a crear soluciones no code es o mínima o nula.

#4 Puedes hacer prácticamente de todo

Que no escribas código no implica que los resultados sean insuficientes: ¡qué va! Todo lo contrario: hay muchas aplicaciones no code que seguro que te ayudan, de un modo u otro, a dar con tu solución final.

Y si necesitas combinar varias de ellas, podrás hacerlo sin problema. Ya te decimos: se puede hacer prácticamente TO-DO. Por ejemplo:

· Crear páginas web

· Programar APPs desde cero

· Marketplaces

· Automatización de redes sociales

· Nutrición automática de bases de datos

·Cursos online

· …

¿Quién da más?

#5 Validas tu producto mínimo viable (MVP)

Esta es otra: si tienes una idea de producto/servicio y gastarte dinero para ver si va a tener una buena acogida te da reparo o supone un riesgo para tu economía, si lo haces en modo no code te lo ahorras.

Si das con las herramientas adecuadas y llegas a la solución, no te habrás dejado nada de dinero (o muy poco, como hemos comentado antes) y tendrás tu idea validada. Y si resulta que sí, que sirve, ya te puedes plantear si seguir con ese producto mínimo viable o mejorarlo, tirando de aplicaciones no code, low code o invirtiendo en un desarrollador.

Limitaciones del no code

Las limitaciones del no code son las mismas que las de las aplicaciones y herramientas no code. No podremos hacer lo que no puedan hacer ellas; así de simple.

Yéndonos a un plano más general, el movimiento no code es posible que se quede corto cuando hablamos de sites muy grandes en los que existan altos niveles de personalización.

Cuanta más sofisticación se requiera, más desarrolladas tendrán que estar las herramientas alineadas con este movimiento. Pero esto solo acaba de empezar, por lo que muy probablemente cada vez sea más fácil llegar a soluciones a su vez más complejas con esta forma de trabajar.

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