Un equipo de físicos ha descubierto la manera de fabricar filtros de respirador similares a los N95 utilizando una máquina de algodón de azúcar, abaratando el precio y de forma mucho más rápida que los medios de ensamblaje convencionales.

Las máquinas de algodón de azúcar no solo son un elemento común en las ferias que tanto se echan de menos en época de coronavirus ni hacen las delicias de niños ansiosos de su acaramelado sabor, sino que pueden tener la llave para la fabricación de respiradores tipo a un precio más económico y mucho más rápido que los medios de ensamblaje convencionales. Así lo muestra un reciente paper publicado en la revista Proceedings of the Royal Society A.

Son muchas las investigaciones que apuntan a que los respiradores N95, máscaras faciales con filtros de carga eléctrica diseñados para atraer y capturar virus, son altamente necesarias en la lucha contra el coronavirus. La norma N95 específica que el respirador debe filtrar al menos un 95% de las partículas iguales o superiores a 0,3 micrones de diámetro. Existen también respiradores N100 que filtran al menos un 99,97% de las partículas mencionadas. Encontrando vías alternativas para facilitar y economizar su fabricación -la más costosa y menos abundante-, habrá medios más accesibles para frenar la propagación de la pandemia. 

El responsable de la investigación se trata de Mahesh Bandi, un físico de la Universidad OIST en Onna, Okinawa. Este científico ha logrado crear un filtro tan eficaz como los que se utilizan en los respiradores N95, pero sin el elevado precio y proceso de producción costososegún informa Phys.org.

La nueva técnica requiere calentar plásticos ordinarios (como botellas o bolsas de la compra) y luego colocarlos dentro de máquinas de algodón de azúcar, que hilan el plástico en un material similar a la malla de algodón de azúcar, que se electrocarga durante el proceso de hilado. El resultado se corta en pequeños pedazos cuadrados y a continuación, se mejora su carga electrostática colocándolos cerca de la ventilación de un ionizador de aire común.

Los nuevos filtros similares al algodón de azúcar se probaron dentro de máscaras quirúrgicas, donde demostraron ser muy efectivos, pero las máscaras no eran una opción realista. Fue entonces cuando Bandi diseñó su propia máscara para permitir una simple inserción y extracción de filtros, ya que cada máscara requiere tres, y utilizó una impresora 3D para crear el producto final. Las pruebas intensas, que involucraron inspecciones microscópicas y comparaciones con filtros N95, vieron que los filtros demostraron ser tan efectivos para detener la inhalación de coronavirus como los respiradores normales tipo N95.

Aunque por el momento se desconoce si este descubrimiento será el preluido de centros de fabricación de máscaras recurriendo a la pintoresca ayuda de las máquinas de algodón de azúcar.

Fuente | Interesting Engineering

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