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La otra cara del aumento de la conectividad: la realidad de la brecha digital

En el último año se ha hablado especialmente del aumento de la conectividad a raíz de la pandemia. El número de personas que utilizan internet en todo el mundo pasó de 4.100 millones en 2019 a 4.900 en 2021. Sin embargo, esto solamente supone una perspectiva de la realidad, puesto que hay otra cara que se suele omitir.

El 37% de la población mundial nunca se ha conectado a internet, según un informe de la ONU, lo que supone que alrededor de 2.900 millones de personas en todo el globo aún no ha conocido la red. De hecho, la gran mayoría de esa cantidad reside en países en desarrollo.



Así, se ha experimentado el mayor aumento anual en una década, con un crecimiento de los usuarios globales de internet del 10%. No obstante, ese incremento masivo solo cuenta una parte de la historia. Para empezar, una parte importante de los nuevos usuarios durante la pandemia se conecta con poca frecuencia y a menudo solo a través de dispositivos compartidos o mediante velocidades de conectividad limitadas y bajas.

En segundo lugar, existe una brecha digital que separa a las naciones ricas de los países en desarrollo más pobres, a los que pertenece un 96% de las personas que aún no pueden conectarse a internet. También hay diferencias entre el acceso urbano y el rural, constituyendo el primer caso el 76% de los individuos y el último un 39%.

La brecha digital, una oportunidad para las compañías

El número de usuarios totalmente desconectados se está reduciendo, pero sigue representando una enorme oportunidad de crecimiento para las empresas tecnológicas internacionales. No faltan los gigantes tecnológicos que ya compiten por ser los que pongan en línea a esos últimos 3.000 millones.

Por ejemplo, Google, Facebook y Amazon están invirtiendo miles de millones en la construcción de infraestructuras de internet submarinas que apuestan por reforzar la velocidad y el acceso en todo el mundo. Recientemente, Meta encargó a NEC Corporation la construcción del cable submarino de mayor capacidad del mundo entre Norteamérica y Europa.

Por otro lado, las compañías de internet por satélite esperan poder ofrecer conectividad a los clientes de las zonas rurales que no son aptas para el funcionamiento de la fibra tradicional. SpaceX lleva la delantera en este aspecto, con sus más de 1.800 satélites Starlink, pero podría enfrentarse a la competencia del Proyecto Kuiper de Amazon, que todavía no ha lanzado ningún satélite al espacio.

El informe de la ONU señala, además, que el aumento del acceso global a internet es más una cuestión del cuándo que del sí. Está por ver quién va a proporcionar ese acceso y si las ganancias de esa conectividad se distribuyen de una manera justa entre las comunidades.

Ana Mora

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